domingo, 20 de abril de 2014

El extraordinario ingenio parlante del Profesor Palermo, Jordi Sierra i Fabra [MR]


No había leído nada de Jordi Sierra i Fabra a pesar de su popularidad y de su vasta obra literaria. Por eso, cuando vi esa llamativa portada, esa sinopsis atractiva y ese aire especial que no podía dejar de evocarme al magnífico descubrimiento que tuve con La invención de Hugo Cabret, tuve que hacerme con él, así que La Galera, muy amablemente, me lo envió cuando la fecha de su publicación estaba próxima.

El extraordinario ingenio parlante del Profesor Palermo se lee en un día. La edición, muy trabajada, tiene una letra muy grande y un papel muy grueso, pero la novela en sí es casi como un cuento, un cuento que narra una vida entera. Jordi Sierra i Fabra nos cuenta la historia de Gustav, uno de esos típicos niños huérfanos de finales del siglo XIX que tan comunes son en cierto tipo de literatura -y que, he de añadir, me encantan-. Contaros algo más del argumento sería destriparos el libro, pero tengo algo que decir: si os gusta la historia y las novelitas llenas de imaginación, sencillas de leer pero no tan fáciles de crear, aquí tenéis la vuestra.

Esta nueva novela de Sierra i Fabra es, además de la historia de la vida de una persona muy especial, un recorrido a grandes rasgos por la historia mundial de todo el siglo XX. Junto a Gustav vivimos varios acontecimientos de forma nada pesada: las dos Guerras Mundiales, los felices años veinte, la Guerra Civil española, la Guerra Fría con su carrera espacial... Además, está ambientada en Francia, aunque, todo hay que decirlo, el autor no logra sumergirnos del todo en el ambiente mágico de este país.

En definitiva, El extraordinario ingenio parlante del Profesor Palermo merece la pena, es una novela muy cortita pero agradable para los sentidos, refrescante en cuanto a argumento y encandiladora si os gustó La invención de Hugo Cabret u obras similares. Recomendada, aunque, eso sí, no inolvidable.

1 comentario:

Mari dijo...

Lo leí hace tiempo y debo decir que me pareció una historia mágica y bonita, un poco triste pero bonita.