martes, 15 de abril de 2014

Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James

Sí, lo sé, soy como el viento, cuando me da por ahí soplo y a veces me tiro meses pasando del blog, pero en fin, como esto es un hobby y no otra cosa, me apetecía retomarlo con una entrada que escribí hace tiempo, y a ver si soy constante y continúo durante un tiempo más :)


Cuando la estudiante de Literatura Anastasia Steele recibe el encargo de entrevistar al exitoso y joven empresario Christian Grey, queda impresionada al encontrarse ante un hombre atractivo, seductor y también muy intimidante. La inexperta e inocente Ana intenta olvidarle, pero pronto comprende cuánto le desea. Cuando la pa reja por fin inicia una apasionada relación, Ana se sorprende por las peculiares prácticas eróticas de Grey, al tiempo que descubre los límites de sus propios y más oscuros deseos...



Creo que todos los bloggeros han oído hablar de Cincuenta sombras de Grey, y quien no lo haya hecho es porque ha estado muy bien escondido. El que fue un boom, quizás innovador por su campaña de promoción, que lo pintaba como una novela con alto contenido erótico y en gran contacto con el mundo de BSDM, no dejó indiferente a nadie. Las diversas críticas diferían mucho unas de otras: he llegado a escuchar a gente que decía que "es el mejor libro que ha leído nunca", y gente que me recomienda que "no lea esa basura". Yo, sinceramente, no sé dónde situarme, y es por eso por lo que no voy a puntuar esta novela.

Para empezar, voy a desgajar un poco el estilo de E. L. James que, todo hay que decirlo, es definitivamente pobre. Apenas hay encanto, nos encontramos ante descripciones breves o en ocasiones nulas, el estilo es breve, rápido pero le falta sonoridad. No he podido ver nada trabajado en la forma de escribir de la autora; hay libros que los lees y notas el encanto en la narración, el trabajo previo del escritor, que se ha esmerado en dotar a su novela de un estilo bonito y encantador. No he logrado ver nada de esto en Cincuenta sombras de Grey. De forma totalmente acorde a su nacimiento, parece un fanfiction más que una novela publicada por una editorial de renombre.


No puedo pasar por alto un "pequeño" detalle en el estilo de E. L. James: su enorme tendencia a la repetición. Toma unos elementos concretos y se encarga de repetir situaciones o pensamientos hasta la saciedad, de forma que al final acaba cansando al lector. Seguro que cualquiera que lo haya leído se habrá dado cuenta de lo cansina que resulta la "diosa interior". Os explico: esta diosa interior es como una conciencia que tiene Anastasia, nuestra protagonista; es algo así como el muñeco cabezón rubio de Lizzie McGuire. No sólo aparece en cada hoja unas cinco millones de veces aproximadamente, sino que además se dedica a bailar toda clase de bailes regionales, a realizar piruetas de todos los estilos dignas de un verdadero bailarín de breakdance... y un largo etcétera. Este recurso es gracioso y podría haber quedado muy bien si no se repitiese hasta hartar. Como segundo ejemplo tenemos a Anastasia mordiéndose el labio. ¿Cuántas veces se ha repetido la escena de la protagonista haciendo este gesto sin darse cuenta y Christian Grey advirtiéndole de que no lo haga porque se pone malito? Por favor, que los lectores no somos idiotas, que con que se repita algo una vez o dos a lo sumo nos enteramos.

Pero, a pesar de todo esto, tengo algo positivo que decir sobre la forma en que está escrita esta novela: su lectura es increíblemente rápida y adictiva. No puedes dejar de leer, en ningún momento el libro se hace pesado, y puede que esto sea una de las claves de su éxito. La forma en que cualquier texto literario está escrito es algo muy importante y que en ocasiones los bestseller descuidan pero, a pesar de esto, hay que recalcar el hecho de que una persona que no suele leer ocasionalmente se hará al hábito con novelas de este tipo: rápidas, con enganche y con un estilo quizás menos cuidado. De esa forma, Cincuenta sombras de Grey puede ser uno de esos libros clave que no dejan de crear nuevos lectores, y eso es algo positivo, se mire por donde se mire.

Sin duda, lo que verdaderamente llama la atención de Cincuenta sombras de Grey, a parte de su aspecto erótico -el sexo vende, eso es así-, es el hecho de tocar un tema muy poco común y con muchos prejuicios de por medio: el BSDM, o el conjunto de prácticas conocidas como bondage, dominación, sumisión y masoquismo. Me atrajo muchísimo que la novela tratara esto, ya que, como bien es sabido, esta forma de entender la sexualidad está tan mal vista que se llega a tachar de enfermas a las personas que lo practican. Me llenó de alegría saber que un boom literario podría servir para desmontar toda esta clase de prejuicios injustificados... y enorme fue mi decepción cuando me di cuenta de que Cincuenta sombras de Grey no hacía sino reforzar este tipo de pensamiento. En esta novela, las prácticas BSDM son vistas como algo horrible y terrorífico llevadas a cabo por una persona con graves conflictos emocionales. What? No sé si la autora sabrá cómo va el tema, quizá yo tampoco mucho, pero el BSDM, como todo acto sexual legal, consiste en un acuerdo consentido por las dos partes en el que la dominación abarca sólo el campo de sábanas adentro. Una persona con este tipo de aficiones puede ser perfectamente equilibrada y llevar con su pareja una vida feliz con el respeto como bandera, y corregidme si me equivoco, que creo que no. Definitivamente, que Cincuenta sombras de Grey nos dé la imagen de lo contrario me decepciona y muchísimo. Aunque, por otro lado, ya me extrañaba a mí que una novela que habla del BSDM tuviera tanto éxito entre tan diversos grupos de lectores... Tonta de mí, como siempre, por esperarme cosas que no son.

El tema de los personajes es algo para darle de comer a parte, porque verdaderamente he tenido sentimientos muy encontrados con nuestros protagonistas. ¿Por qué, E. L. James, te has trabajado a Christian Grey hasta el punto de ser un personaje con mil y un matices, y has consentido que Anastasia Steele sea lo más anodino y absurdo dentro de la estupidez literaria? ¿Por qué has hecho esto si con el señor Grey has demostrado que tienes aptitudes más que de sobra para crear buenos personajes? Quién sabe. Como os digo, Christian Grey es un personaje complejo: tiene problemas, actitudes, misterios, traumas, dignos de un personaje bien construido y elaborado. Pero... de repente nos damos de bruces con Anastasia Steele. Sin chicha. No hay más que decir.

Mucha gente ha tachado esta novela de machista. En efecto, es sexista: tenemos al hombre rico, poderoso, guapo, enormemente dominante, mientras que la mujer es sumisa -no sólo en el terreno sexual, ojo-, no es triunfadora sino alguien de a pie. Él ejerce sobre ella el papel de protector mientras que ella no demuestra en prácticamente ningún momento de la novela tener criterio propio. Esta imagen NO es correcta para niñas o adolescentes que vayan a leer esta novela pero, en fin, se presupone que esta novela es para un público adulto que, en teoría, no debería dejarse influenciar por esta clase de estereotipos. De todas formas, actitudes como estas en novelas que triunfan tanto transforman a la sociedad aunque sea mínimamente; por eso mismo, no me parece algo aceptable. Los celos, la dominación en la vida diaria, se convierte en el pan nuestro de cada día, la autora lo escribe de tal forma que parece algo normal y perfectamente válido. ¿Y las relaciones sanas, qué pasa con ellas?

Y sin embargo, Cincuenta sombras de Grey me ha hecho pasar un buen rato. Para qué engañarnos. Me la he leído en un suspiro, me ha entretenido, me ha hecho pensar en ella cuando estaba haciendo otras cosas, necesitaba leerla en cuanto llegara a casa. Una novela así, por muy mala que sea, no puede considerarse infumable.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Qué os pareció? ¡Espero vuestros comentarios! :)

viernes, 22 de febrero de 2013

Trono de cristal, de Sarah J. Maas


Tras un año de trabajos forzados en las minas de sal, la joven asesina Celaena Sardothien ha sido convocada por el príncipe del Reino de Endovier. Celaena no ha acudido con la intención de acabar con la vida del príncipe, sino con el deseo de conquistar su libertad. Si vence a veintitrés asesinos, ladrones y guerreros en una competición a vida o muerte, será liberada de prisión para ejercer como campeona real. El príncipe la aconsejará. El capitán de la guardia la protegerá. Pero algo maligno se esconde en el palacio de cristal, y está allí para matar. Mientras sus competidores van muriendo uno a uno, la lucha de Celaena por conquistar su libertad se convierte en una lucha por sobrevivir y en una incesante búsqueda del origen del mal antes de que destruya el mundo.

Trono de cristal es de esos regalitos que te llegan sin esperarlos, de sorpresa; entre todo el aluvión de reseñas positivas de repente aparece en tu buzón. La pinta que tenía era estupenda, y más aún siendo tan fanática como yo de la literatura épica. Aunque su portada en la edición española no sea muy alentadora, las reseñas, tanto de estas tierras como las de más allá del mar, lo dejaban de magnífico para arriba. Por eso, un buen día, mi querida Sasy y yo decidimos incluirlo en este proyecto que ha nacido, Entre Geckos, como lectura conjunta para que todos disfrutásemos de Celaena Sardothien y sus aventuras por el mundo que Sarah J. Maas había creado para nosotros.

El plazo para acabarlo fue de una semana, finalizando el viernes, 15 de febrero. La experiencia de la lectura conjunta es algo que nunca había tenido el placer de sentir, y ha merecido la pena: leer vuestros tweets, ponerme al día con vuestras reseñas, comentar los puntos fuertes o débiles de la obra... Sentir que formas parte de un todo y que otras personas están sintiendo lo mismo que tú al leer. De verdad, es algo que nos ha gustado mucho y por eso muy pronto tendréis noticias de Entre Geckos... ¡Estad atentos!
Hoy, como os recuerdo más arriba, finaliza el plazo para publicar vuestras reseñas. Yo, como siempre, viviendo al límite, la publico el último día eso está bien, dando ejemplo.

Para empezar, el estilo de Sarah J. Maas me ha gustado muchísimo. Es detallado, descriptivo pero sin resultar pesado, ameno pero sin ser simple. Es ese punto medio entre la simpleza y la sobreelaboración. Si bien me ha encantado, sí que he notado que le falta pulirse un poquito, pero con lo joven que es la verdad es que no está nada mal.

Por otro lado, tenemos la trama. La verdad es que da gusto leer novela juvenil de este estilo. La mayoría de historias que podemos encontrar son simples, sin complicaciones, sin densidad alguna: de repente vemos que han pasado cuatro cosas en muchas páginas. En Trono de cristal, en cambio, la trama está perfectamente estructurada, de forma que no dejan de suceder cosas: estamos ante una historia con consistencia, con soltura, que se sostiene a la perfección y no deja cabos sueltos, sino hilos por los que seguirán las continuaciones que, francamente, espero con muchas ganas.

Lo que de verdad me ha llamado la atención y tengo que destacar es cómo se desarrolla ese pseudotriángulo amoroso entre Celaena, Chaol y Dorian. La relación entre estos tres personajes es lenta, pausada, tomándose su tiempo, sin estar de ningún modo precipitada, aunque sí que he encontrado alguna que otra incoherencia, más que nada en la relación Celaena-Dorian, porque determinadas actuaciones no las veo lógicas. Sin embargo, me ha encantado y es uno de los puntos positivos positivísimos de Trono de cristal, además de su complicada y lograda trama.

El libro es en cierto modo predecible, pero sí que ha sabido la autora despistarme en muchas ocasiones, por lo que le auguro un magnífico futuro como escritora si sigue dedicándose a ello e intentando mejorar. Ha dominado bien el tema aunque no haya tenido el efecto sorpresa que quizás se esperaba, pero sí el enganche que produce la intriga: no podía parar de leer hasta saber qué pasaba.

En cuanto a personajes, hay que destacar a Celaena, que me ha parecido magnífica: humana, muy normal, con preocupaciones de toda índole, desde las más frívolas hasta las más importantes, con los sentimientos que cualquier persona tendría; no es el típico personaje que sigue un canon, Celaena no sigue el canon de asesina despiadada de ningún modo, sino que más bien es ella misma, a su aire. Un hurra por la autora, ya que lograr que los personajes no sigan un modelo típico es algo muy difícil.

En resumen, Trono de cristal es una novela estupenda, entretenida y adictiva con un triángulo amoroso magníficamente llevado, aunque, eso sí, algo predecible. La recomiendo.

Y con esto acabo la reseña. Ha salido más corta de lo habitual, la estoy escribiendo a las 23:00 porque esta semana he estado atiborrada a exámenes y no he tenido tiempo para postear ni para escribirla... Pero, aún así, espero que la hayáis disfrutado.

viernes, 15 de febrero de 2013

Post informativo: Reto La caída de los reinos y final del plazo de lectura de Trono de Cristal

¡Hola a todos!

Este post, más breve que otra cosa, es, como bien dice el título, simplemente para informar de un par de actividades que se están llevando a cabo en Entre Líneas.

Para empezar, os quiero hablar de uno de esos magníficos retos que SM de vez en cuando nos propone, esta vez correspondiendo a la salida de una de sus novedades en marzo: La caída de los reinos, una novela de fantasía épica con una pinta estupenda. Este reto consiste en diferentes pruebas, por reinos, en las que ganará quien más puntos logre acumular mediante diferentes pruebas divertidísimas que cada grupo deberá superar. Yo, por cierto, pertenezco al reino de Limeros, como podéis ver en el banner de mi sidebar. Clicando en él, tendréis más información sobre el reto y la novela.

También os quiero informar a los participantes de la lectura conjunta de que hoy se acaba el plazo para leer Trono de Cristal. Si aún no habéis acabado, ¡poneos a tope con él! Ya sabéis que tenéis una semana para reseñarlo en cada uno de vuestros blogs. Mediante nos hagáis llegar vuestras reseñas tanto a Sasy como a mí, iremos publicando sus respectivos enlaces en el calendario de la lectura conjunta. ¡Espero que os haya gustado mucho!

Por último, os quería comentar a todos los que me leéis que entro en plena época de exámenes, y mi curso es tan apretado y asfixiante que me veré obligada a dejar un poco de lado el blog. Esto no significa, de ningún modo, que vaya a dejar de publicar o abandonarlo del todo: seguiré posteando, pero con menor frecuencia. ¡Deseadme suerte!