domingo, 15 de abril de 2012

Siempre, Maggie Stiefvater

Puede contener spoilers de Temblor y Rastro.

En Temblor, Grace y Sam se encontraron y se enamoraron. En Rastro tuvieron que luchar por estar juntos... y no lo consiguieron. Ahora, en Siempre, la tercera y última parte de la trilogía, los desafíos y los riesgos son mayores que nunca.

Grace parece incapaz de volver a ser humana. El padre de Isabel ha empezado la caza de los lobos de Mercy Falls. Surgen del pasado peligros que parecían olvidados. Y mientras la muerte acecha, a Sam y Grace, a Isabel y Cole, les resulta más y más difícil aferrarse al amor.


Siempre que un libro me enamora, me cuesta mucho escribir su reseña. Tengo bastantes cosas que decir al respecto de esta novela, pero para expresar lo que me ha gustado de ella, no sé exactamente qué palabras utilizar. Me ha encandilado, me ha mantenido en vilo, me ha hecho sentir por muchos motivos tantas cosas cuando otras muchas obras juveniles no logran siquiera una sonrisa.

Aquí y aquí tenéis las reseñas de Temblor y Rastro, respectivamente. Resumiendo un poco, Temblor me gustó mucho pero no acabó de llenarme completamente; Rastro me dejó una sensación muy rara, me encantó a la vez que me desagradaba. Con Siempre, sin embargo, todo ha sido distinto. Tiene lo mejor de Temblor y lo mejor de Rastro, y muchas otras cosas mejores que lo hacen prácticamente perfecto.

Para empezar, la forma que tiene Maggie Stiefvater de escribir es exquisita. No exagero al decir que es una de mis favoritas en el género juvenil en cuanto a escritura se refiere; tiene un estilo inmejorable. Te describe absolutamente todo de forma maravillosa y lo hace de tal manera que sientes lo mismo que los personajes. Te narra cada una de sus sensaciones y a mí me daba la impresión de que estaba viendo un cuadro precioso y cuidado, algo tan bonito que es difícil expresarlo con palabras. Desde luego, en cuanto a estilo, Siempre tiene uno de los 5/5 más enormes que he tenido el placer de puntuar en este blog.

Además, no hay un detalle que se pasa por alto: el registro de cada personaje. La obra está escrita desde el punto de vista, en primera persona, de los cuatro personajes principales: Grace, Sam, Cole e Isabel. Cada uno tiene una forma de ser, de sentir las cosas y pensarlas, y Stiefvater lo refleja tan bien con su forma de escribir que de verdad sentimos que nos lo están contando cuatro personas diferentes. Esto, indudablemente, hace que te encariñes con los personajes de tal manera que incluso te dé pena despegarte de sus páginas.

Y esa es otra historia: los personajes. Qué personajes. Tan humanos, tan reales, tan trabajados en todos sus aspectos que es como si se tratara de personas reales, que conocemos y podemos tocar. Les cogemos tantísimo cariño que a cada penuria que pasan, sufrimos casi tanto como ellos. Son poquísimos los autores que logran una profundidad semejante en cuanto a los protagonistas -y no sólo a los protagonistas, prácticamente todos los personajes que intervienen en la obra tienen inquietudes, problemas, están muy trabajados-, pero Stiefvater lo ha conseguido con maestría. Ha logrado crear una historia fantástica con personajes tan humanos como tú y como yo y ha tratado sus miedos, sus problemas, como de verdad hay que hacerlo, dándoles la importancia que requieren. Porque son muchísimos los autores en juvenil que dejan de lado las verdaderas preocupaciones que puede tener una persona según sus circunstancias para cargar todo el peso de la obra sobre la relación romántica. Stiefvater ha logrado sorprenderme en cuanto a ese aspecto. Por muy empalagoso que pudiera ser Temblor, en Siempre podemos apreciar una historia de amor preciosa, íntima e inolvidable sin recurrir a los tópicos edulcorados habituales. Leer sobre Grace y Sam era como estar dentro del sentimiento forjado por dos personas que de verdad se aman, como si fuera intrusa de algo tan íntimo que parecía real.

Y no puedo olvidarme de hablar de Isabel y Cole. Qué decir de ellos. Su relación es tan diferente a la de los ya mencionados, pero muy real al fin y al cabo. Me encantan ambos como personajes y adoro lo agónico de su enamoramiento porque estamos hartos de pasteladas sin fundamento y de personajes perfectos. Tienen problemas, ambos tienen tantos defectos que son autodestructivos el uno para el otro. Nunca había leído una relación romántica similar y me encanta, porque es muy distinta a lo que solemos leer habitualmente. Sin embargo, no me ha gustado cómo ha desembocado la relación al final de la novela, porque me ha dado la sensación de que faltaban páginas para desarrollarla un poco más, pero del desenlace hablaré en otro párrafo.

Lo maravilloso de los personajes de Stiefvater y de su forma de escribir romántica juvenil es que ellos no constituyen un bloque junto a su pareja. Cada uno es individual, tienen sus inquietudes y aspiraciones individuales e intentan llevarlas a cabo, siendo la pareja un aspecto más de su vida y no el principal. Siempre se agradece esto y provoca que los personajes tomen más profundidad, si cabe.

En cuanto al ritmo del libro, para mí es el adecuado. No se trata de acción continua, pero a pesar de esto engancha. No es aburrido para nada y es tan íntimo, tan sentimental, que es maravilloso leerlo y para los que nos gusta esto, no se hace pesado en ningún momento. Los capítulos son cortos, lo que ameniza la lectura, y la división en diferentes hilos argumentales paralelos según las circunstancias de cada personaje narrador también logra que el libro se lea rápido y enganche. Además, la historia es muy activa sin llegar a ser trepidante -hasta llegar al final, que ya es otro ritmo totalmente diferente-. Stiefvater sabe intercalar de manera magistral sentimientos, problemas personales y conflicto común en los personajes, de forma que todo quede perfectamente hilado y, en el final, más o menos resuelto.

Y digo más o menos porque el único defecto que he encontrado en Siempre es su final. Estaba esperando con muchísimas ganas el desenlace de la trilogía para saber qué sucedería y el resultado no me ha acabado de satisfacer por completo. El libro es genial, pero cuando lo terminas tienes la sensación de que faltan páginas, como si la autora tuviese mucha prisa en acabarlo mientras que en el resto de la novela se ha tomado su tiempo -y muy bien tomado, además-. Me atrevería a decir que el final es lo menos cuidado de todo el libro, cuando debería haber sido lo que más. Hay cabos sueltos, hilos argumentales que, si bien quedan atados, se echa de menos un poco más de explicación. Por otro lado, el final es muy abierto innecesariamente. Hay finales abiertos que quedan genial con respecto a la novela, pero la trilogía Los lobos de Mercy Falls es una de ésas en las que este tipo de desenlaces no quedan bien. Por eso, quizás estando un poco más trabajado, mi puntuación sería de 5/5.

Resumiendo, Siempre es en mi opinión el mejor libro de la trilogía. Íntimo, sentimental, trepidante por momentos y perfecto si queremos emocionarnos y nos apetece una novela que nos haga sentir de verdad, con personajes verdaderamente humanos y con los que encariñarnos. La única pega, su final, por el que se quita medio copo de la puntuación máxima. Por lo demás, perfecto.


10 comentarios:

Samira dijo...

A mí la historia en sí me gustó pero no la forma en la que se desarrolla la acción ... en fin, para gustos los colores, me alegro de que te gustara más que a mí =)

Lydia Elrincondelasgarrido dijo...

¡Le tengo muchas ganas a esta trilogía!
Gracias por la reseña :)

Un beso!

poy dijo...

Estoy de acuerdo en todo lo que comentas. El final abierto no pega y la historia es muy sentimental, con muy buenos personajes ^^

Misao dijo...

No puedo estar más de acuerdo en cuanto a la forma de escribir de Maggie, consigue que pienses en los personajes como si se tratase de personas reales, con cada sensación, descripción, etc.

Siempre es un final perfecto para la saga a pesar de que el final (del que un principio me esperaba una cosa pero menos mal que luego no, ufff) no terminase de gustarme. La autora deja muchas cosas para la imaginación y no habría estado mal que aclarase al menos, el capítulo final del libro.


Saluditos!!!!

Carol dijo...

Bueno, la verdad es que yo del final no me quejo, porque sabiendo lo mucho que a esta mujer le gusta hacernos sufrir, me esperaba lo peor. Pero sin duda, Siempre es un libro MA-RA-VI-LLO-SO. Lo disfruté de principio a fin (he de reconocer que me pasé todo el libro entre risas y llantos) y ha puesto el broche de oro a una trilogía que es de mis favoritas, sin duda. Estoy deseando leer algo más de Stiefvater porque adoro la forma de escribir que tiene, a ver con qué nos sorprende la próxima vez *-*.

¡Un besazo! ♥

Bam dijo...

Justamente ahora estoy leyendo Rastro n.n
Besos!

Nina dijo...

Le tengo ganas a la novela no lo niego :D
besos!

Liz dijo...

Le tengo ganas a la saga a ver que tal!
besos!

Saru dijo...

Yo también opino en que es el mejor de los tres, me dio lo que faltaba en los anteriores. Y Cole es... buf!

Aida Prado Sánchez dijo...

Uf, impresionante libro, impresionante. La pluma de Stiefvater es pura y te llega al alma, con reflexiones magistrales y escenas de las buenas, romance de corazón, sincero, no una bobaliconería de patio de colegio. y la verdad es que el libro no es aburrido ni mucho menos, pues la forma de escribir y el ritmo te transportan tanto a ese mundo, a ese lugar, que te olvidas de todo.
Y sí, Cole es perfecto<3
Saludos<3